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Caminito es, de colores despiertos, suelo empedrado, expresiones artísticas y mucho tango. Fue el primer pasaje en el que esta hermosa pareja desfiló. Entre los Conventillos amarillos, verdes, rosas, azules, el amor entre ellos se lució.

Un curva de unos 150 metros pero llena de fuerza, que hace abundante la inspiración para hacer fotografías; los colores, la luz espesa, cruce de culturas y lo mejor, Alex+María una pareja enamorada.

Cuando ellos nos contactaron desde Dinamarca, nos sorprendió el español fluído de Alex, nunca tuvimos que usar Google Translate. Ya en persona fue lo mismo. Mientras conversábamos vía a la segunda locación, la curiosidad nos hizo preguntarles cómo habían aprendido tan bien el español , y la respuesta de Alex entre risas y algo de una sana pena, fue la siguiente, «aprendí viendo novelas».
Nos reímos y sorprendimos, y por supuesto hablamos de algunas telenovelas, entre ellas «Betty, la Fea» y «Doña Bárbara».
Hasta la taxista que nos conducía a la segunda locación nos compartió que su hermana, también aprendió un idioma (Portugués) viendo las novelas.

A pocos minutos llegamos al Puente de La Mujer, con 170 metros de largo atraviesa la Dársena Sur y evoca a una pareja bailando tango, este puente sostiene a muchos turistas y locales, esa tarde las personas del lugar no dudaron en tomarles algunas fotos a ellos y con ellos. Aquí en Argentina al ver a los recién casados la ovación es a cada diez pasos, los felicitan, halagan por su hermosura, y hasta aplauden.

Pasamos una tarde-noche entre colores, callejones, novelas, el puente, una cámara, el contraste típico de Buenos Aires y una historia de amor retratada alrededor de unos 220 metros con una pareja imponente y la vez discreta, sencilla y elegante.